miércoles 20 de julio de 2011

Telefónica Vergüenza Consumada

Finalmente, se ha salido con la suya. Telefónica ha conseguido que el ministerio de Trabajo autorice el expediente de regulación de empleo (ERE)[1], que afectará a unos 6.500 empleados.

La compañía registró en 2010 unos beneficios récord de 10.167 millones de euros, un 30% mayores que en 2009. El premio, la comisión, el salario variable para 6.500 de sus trabajadores es… un ERE.

A pesar de todo la difusión de la noticia en los distintos medios se ha enfocado exclusivamente desde el punto de vista de la empresa.

El País titula: “El ERE le costará a Telefónica 2.700 millones de euros[2]”, la entradilla explica: “El ajuste de plantilla -6.500 empleados- supondrá una caída importante de beneficios, aunque mantendrá el dividendo”.

El ABC, titula igual que El País, y añade: “La compañía tendrá que asumir el pago de unos 415.000 euros de media por cada uno de los 6.500 trabajadores afectados[3]”. Dicho así pareciera que cada empleado recibirá a modo de indemnización la cantidad de 415.000 euros. Pero en realidad lo que percibirán será un 68% de sus ingresos actuales hasta los 61 años y de ahí hasta los 65 un 34% de ese salario.

Es decir, que al hecho de ahorrarse primero un 32% del importe de esos salarios y posteriormente un 66%, se refiere la prensa como “gastos”, “carga”, “pago”, “asumir”, “disminución del beneficio”… Estoy seguro de que a todos los 6.500 empleados les gustaría tener un “gasto adicional” consistente en un aumento de sueldo de primero un 32% y después de un 66%.

Algunos medios se prestan a dar otra vuelta de tuerca en este asunto y publican el anuncio de Telefónica de la “creación” de un 7% de los empleos que ahora destruye. Se puede pensar que Telefónica podía haber optado por despedir a un 7% menos de los que va a despedir, pero hay que recordar que es mucho más beneficioso para la empresa disponer de personal mucho más joven al que pueden imponer unas condiciones salariales y contractuales mucho más ajustadas a la escasa moral que demuestra esta compañía.

El simple hecho de que la compañía reconozca que puede asumir el coste de los despidos sin grandes problemas y que todo su afán se centre en asegurar un determinado rendimiento en dividendos a sus accionistas, pone directamente en conexión al inversor con el despedido, al beneficiado con el perjudicado. Esta es una vía muy interesante para explorar qué es capaz de llegar a hacerle el ser humano a su vecino, a su familiar, a su amigo… por 75 céntimos de euros, y sobre todo, qué es capaz de hacerle una sociedad a sus integrantes, desde provocar que se maten por unos céntimos hasta incluso convertirles en un ente paradójico que aúne en una sola persona el 68% del salario que cobraba antes como empleado de Telefónica y 75 céntimos por acción, en el caso del empleado/accionista.

Puede que solo sean impresiones mías, pero creo que al final va a resultar que el empleo, como la energía, no se crea ni se destruye, solo se transforma… en beneficio para las empresas.

Notas:
[1] http://tercerainformacion.es/spip.php?article26893
[2] http://www.elpais.com/articulo/economia/ajuste/plantilla/costara/2700/millones/Telefonica/elpepueco/20110715elpepueco_5/Tes
[3] http://www.abc.es/20110715/economia/abci-coste-telefonica-201107151057.html
Blog del autor: http://impresionesmias.com/2011/07/16/telefonica-verguenza-consumada/

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